Vestigios mortales

Fernando Acosta Casamajor

Si existe algo peor que morir es, sin duda, encontrarse con la Muerte misma. Vacío de vida, falto de recuerdos y lleno de dudas, la Rosa Marchita despierta a merced de la mismísima Muerte, un elegante y oscuro ser que tiene un trato que ofrecerle. Un acuerdo que le devolvería la vida a cambio de descubrir quién es en realidad.

Nadie escapa de su pasado eternamente y nada puede detener a un hombre que no tiene nada que perder… o al menos eso cree él.

Fernando Acosta Casamajor

Autor

Fernando A. Casamajor nació en Tenerife, Islas
Canarias, en 1998.

Conocer más detalles sobre este autor resulta irrelevante para el disfrute de este libro.

Aunque, por insistencia de las personas implicadas en la edición, añado:

Actualmente estudio Filología Inglesa en la Universidad de La Laguna.

Empecé a escribir esta novela cuando aquellos que se encargaron de mostrarme si mi comportamiento era fruto del espectro autista o simplemente era otro rarito más. Aquel que estuvo conmigo me enseñó un libro de imágenes que “conectaban” de alguna forma, y yo no pude ver esas conexiones. ¿Qu é diantres tiene que ver un bosque que se transforma en un tablero de ajedrez? ¡Ilógico! Y claro, esa gente dedujo que yo, aquel que se había mantenido en una soledad no elegida sino destinada y aquel que se había pasado toda su juventud inventando las más alocadas historias en su cabeza y en sus sueños, carecía de imaginación. Un hecho que me marcaría de por vida. La venganza era necesaria. Debía demostrar al mundo lo incorrecto que eran sus insinuaciones. Así, empecé a escribir una historia seria y madura, algo policial, como las
series de televisión que mi madre solía ver… hasta que me aburrí. Entonces decidí no ir por las ramas reales sino las fi cticias, aquellas alocadas historias que ocurrían en mi cabeza, y plasmarlas en el mejor artilugio para escritores modernos: el móvil. Así comenzó lo que sería el mayor estropicio que he creado en la vida (y reparado para una mejor lectura cinco años más tarde).

Mi inspiración es global, de todas las historias
que he visto en la televisión o leído en libros. Me es imposible contestar acerca de una inspiración concreta, ni hablar sobre un autor concreto (pues lo último que he hecho después de consumir una historia es preocuparme por quién lo ha creado).

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